Este champagne es una pura delicia, un gran vino con unas pocas burbujas. Lo decantamos.
En nariz se muestra muy complejo, comenzando con una fruta blanca discreta, notas de bollería junto a champiñones y flores blancas. Se nota el paso por la barrica del vino, con algunas sutiles notas tostadas y de vainilla. Poco a poco va asomando mas fruta, manzanas asadas y se vuelve algo mas goloson en la nariz, aunque manteniendo siempre presente y en primer plano esa mineralidad bien marcada.
En boca es donde demuestra su gran potencial y su tremenda juventud, ya que se presenta con una acidez cortante como el filo de un cuchillo. Que nadie piense que hablo de un desequilibrio, porque no es así, es una acidez que compensa una boca grasa y con peso. Se bebe de maravilla y es tremendamente largo, dejando el recuerdo de esa caliza característica de la zona.
No me cansaría de beber algo así con mas frecuencia.
Por cierto, creo que no era un "tinto con crianza"
Al RD hay que dejarlo en paz unos años más, pero ya empieza a ser un RD, al menos a oler a ello; un carácter muy vinoso típico de Bollinger, mucha fuerza y estructura, cierta carga grasa, complejidad, muchísima acidez y todo ello en el camino de ir integrándose, pero aún muy falto de tiempo.
puede que esté llamado a ser algún día el mejor champagne del siglo XX.
Vino brutal.Color amarillo dorado con una nariz espectacular.La boca es un maravilla con una persistencia larguisima.Uno de los mas grandes en una gran añada.Precio sobre 140 €.
Amarillo dorado intenso, casi cobrizo y yodado, de burbuja pequeña y rápida.
En nariz es un una intensidad media, dando notas de reducciones y crianza en el inicio lo cual aconseja dejarlo en copa para que abra. Al cabo de un rato explota con una riqueza de matices asombrosa, con fruta madura, orejones, vainillas, maderas nobles, una complejidad extraordinaria. Da también matices de fruta blanca, pera williams, anisados, bollería, minerales … Lo que le pidas. Un espectáculo.
En boca se muestra muy amplio, potente, tremendamente vínico y concentrado. La acidez es brutal, pero está tan bien integrada que compensa esa densidad. El final es muy largo y deja recuerdos de fruta madura y de la crianza. La madera de los vinos base está presente, es un vino para disfrutar durante toda una comida.
Hace poco probé el RD del 95 y me pareció que le faltaba mucha botella. Este 96 está mucho más hecho y redondo, aunque puede evolucionar 20 años sin problemas. Un champagne impresionante, pero no apto para todos los públicos por su fuerza y complejidad. Su precio, de unos 100 euros es caro, pero está a la altura de lo que recibimos. Tremendo.
Dorado pálido y brillante. Tiene una nariz de buena intensidad, franca y con mucho volumen. Muy elegante, con los habituales toques de bollería, levaduras y frutos secos por un lado, pero también con los atractivos toques florales (flores blancas) y recuerdos cítricos (lima y piel de mandarina) que le dan frescor. Atractiva mineralidad. En boca es cremoso, con muy buen ataque, excepcional acidez -cítrica-, con nervio y larguísimo. Tiene cuerpo y estructura pero también frescor y frutosidad.
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