Un vino para los amantes del clasicismo, del buen hacer, de lo intemporal. Un color burdeos de bonito porte. En nariz muestra su crianza de 18 meses. Maderas de buena calidad, con fruta en licor, ciruela, balsámicos, y monte bajo. Tiene buena intensidad y el alcohol está muy bien integado, porque a pesar de sus 14º, al calentarse un poco la copa no resulta alcohólico ni en nariz ni en boca.
La boca es redonda, con buena acidez y tanino dulce. Es frutoso, con cuerpo y estructura. Un ribera de toda la vida.
Presentación: clásica, con vidrio con el escudo de la bodega grabado. Etiqueta blanca pero sobria, haciendo un restyling para darle cierto toque más actual. Correcta para el tipo de vino que es. En la contra información de la elaboración y poco más.
Maridaje: ideal para carnes rojas, asados, parillas y cocina castellana (migas o gazpacho manchego, por ejemplo).
Color cereza granate, a medida que se oxigena aparecen los olores de madera y tierra, frutos verdes un poco herbaceo.
En boca, bastante equilibrado, pero algo fugaz, poca potencia, lo esperaba mas carnoso mas opulento, pero se cae rapido y acaba con un postgusto de nuevo a madera y verde.
Yo diria que lo abri muy pronto, seguro que en botella mejorara
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