Nariz modesta, habitual en la mayoría de las Godellos, con notas minerales y aromas cítricos y de fruta blanca. Mejora un poco al ganar temperatura y aparecen también recuerdos florales. La mineralidad gana presencia en días posteriores.
En boca es impactante, nada tímido; entra con potencia y con cuerpo medio, con un amargor delicioso combinado con algo de golosura, estupenda acidez y muy largo. La crianza está bastante presente todavía y va a requerir más tiempo en botella integrar totalmente la madera. El alcohol, sin embargo, no destaca pese a su nivel (14.5º). Posgusto muy mineral.
Me está pasando una cosa curiosa con el Coravin, que es que los vinos van evolucionando a mejor, como si fuesen respirando, pese a que en teoría el gas argón es inerte y no debería producirse tal evolución. El vino, sin embargo, se preserva perfectamente como demuestra que este Lapena me lo he bebido a lo largo de tres semanas sin empeoramiento de ningún tipo.
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