Esta es una cuvée con un enfoque distinto ya que es un ensamblaje con un 95% de Brancellao, siendo el 5% restante las variedades Mouratón y Grao Negro. Es un vino que, al igual que Lacima, se pasa primero 24 meses en barricas (en este caso de tercer uso) y 6 meses en fudre. Su color es pálido, casi traslúcido, etéreo. En nariz me encontré un vino elegantemente expresivo donde destacan recuerdos a grosellas, frutas silvestres, endrino, pimienta de Sichuan, pétalos de rosa y peonía, tiza y agujas de pino. De boca fluída pero elegante. Es un vino complejo, sedoso y con un picor punzante que realza su complejidad. El tanino tiene agarre, pero no disturba en una boca que es pura sedosidad.
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