De color fresa profundo, brillante.
La nariz es de buena intensidad, fresca, limpia. Notas de fresa, frambuesa, toques florales, lavanda, cítricos dulces y pastelería fina
En boca tacto fino, sedoso, dulzor comedido equilibrado con fina acidez, jugoso, sabroso y de gran persistencia.
Color frambuesa, limpio y brillante.
Nariz intensa, con notas de fresa de palote, mermelada de violetas, lavanda, corteza de pomelo rosa, naranja sanguina y frambuesa.
En boca es suave, de textura sedosa y paso largo.
Final floral de gran calidad.
Maridaje: Tartas de frutos rojos, panna cotta, quesos de corteza lavada.
Vida estimada: 5–7 años.
Color rojo cereza brillante con reflejos rubí. Limpio, de capa media y lágrima densa.
Aromas seductores a frutas rojas confitadas (fresa, frambuesa), cerezas en licor, pétalos de rosa y sutiles notas de vainilla y cacao. Fondo goloso pero elegante.
Dulce equilibrado, con frescura notable gracias a la acidez viva del Pinot Noir. Textura sedosa, taninos suaves, final largo con recuerdos a confitura de frutos rojos y especias dulces.
A la vista, este vino deslumbra con un hermoso y profundo color fresa, lleno de brillo y con una densidad notable que se percibe en la copa. Una visual vibrante y tentadora que anticipa su perfil aromático y gustativo.
En nariz, presenta un perfil aromático verdaderamente sorprendente. Con una intensidad media pero muy expresiva, nos envuelve en una sinfonía de fruta roja en confitura, donde la fresa y la frambuesa se funden con toques exóticos de piña en almíbar. Delicadas notas florales, como la lavanda, se entrelazan con matices de pastelería fina y crema suave, creando un bouquet goloso y complejo que seduce desde el primer instante.
En boca, su entrada es sedosa y elegante. Lo que más impresiona es su equilibrio magistral: un dulzor comedido que se ve perfectamente compensado por una acidez viva y fina. Su paso es jugoso y sabroso, con un tacto refinado que envuelve el paladar sin empalagar. La experiencia culmina en un final largo y persistente, con un retrogusto frutal que invita a seguir disfrutando de cada sorbo.
En conclusión, estamos ante un vino dulce de autor, una verdadera joya singular dentro de su categoría. Brilla por su refinamiento, su complejidad aromática y su textura sedosa. Es un vino ideal tanto para acompañar quesos azules y postres delicados, como para ser disfrutado solo, como un broche de oro para una velada. Un vino único que merece ser valorado.
Visual: Color fresa profundo, limpio y brillante, con buena densidad en copa.
Nariz: Perfil aromático sorprendente: notas vivas de confitura de fresa y frambuesa se funden con toques de piña en almíbar y crema suave. Una nariz golosa, expresiva y delicadamente exótica, que invita al primer sorbo.
Boca: Ataque sedoso y elegante, con dulzor comedido perfectamente equilibrado por una acidez viva. Paso jugoso, táctilmente fino, con excelente persistencia y retrogusto frutal.
Conclusión: Un dulce de autor, refinado y expresivo. Brilla por su equilibrio, complejidad aromática y textura sedosa. Ideal tanto para maridar con quesos y postres delicados, como para disfrutar solo. Una joya singular dentro de su categoría.
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