Hace algunas añadas que no cataba este vino que en su dia me dejo muy buena impresion, pero en este caso me ha dejado algo frio, quizas su mejor momento ya paso porque he abierto dos botellas y las dos por un estilo.
En principio la crianza tiene mucha presencia, con la aireacion la fruta negra toma protagonismo, junto con ligeros herbaceos y muchos vegetales. El final en boca no acaba de convencer, demasiados amargos que no creo que tuviese en su mejor momento. A veces las expectativas no se cumplen
Picota cubierto y borde granate, límpido y algo mate.
Nariz de buena intensidad a frutas negras bien maduras y a pan de higo. Notas especiadas dulces, algarrobas, torrefactos y recuerdos de monte bajo, todo ello sobre un fondo de regaliz y notas minerales.
En boca es sabroso, potente, con cuerpo y buena acidez. Taninos presentes pero no molestos. Largo y persistente.
Vino fruto de un original coupage consistente en un 70% de Monastrell, procedente de viñedo viejo sobre un suelo calcáreo muy pobre en materia orgánica y el 30% restante de Cabernet Franc.
Se vendimia manualmente en cajas de tan sólo 8 kg. Realiza la fermentación alcohólica a 25ºC durante dos semanas en barricas de 500 litros, con total ausencia de bombeos. Fermentación maloláctica en las mismas barricas y posterior envejecimiento en barricas nuevas de roble francés durante 16 meses, 8 de los cuales con sus propias lías. Embotellado sin filtrar ni clarificar.
Producción limitada de 3000 botellas.
Post completo de la visita a la Bodega en: http://www.vinowine.es/enoturismo/visita-la-bodega-rafael-cambra.html
Es un vino que en inicio, en la copa, marca. Marca la diferencia, sobresale al resto. Hay algo que lo identifica, se muestra fresco y natural. Traspasado a una persona, seria sincero.
Hay concentración, mucha fruta negra con intensidad, es carnosa, fresca y madura, como la ciruela y el arándano, que dan paso a otra fruta, roja, más chispeante y fresca, como las grosellas. Al tiempo sale un punto floral y delicado. Conforme te adentras en su interior descubres una grata menta blanca, un rico fondo balsámico, maderas exóticas, incienso, monte bajo, retama, hoja de tabaco, café y un fino hilo de alcohol envolvente y cálido, mediterráneo. No tiene fin, te inspira.
En la boca es fresco, a la par sale el tanino, marcando el territorio, pero no cansa, surgen unos gratos tostados, la fruta negra y la cálida y dulce madera, que esta envolviendo al vino. Esta en esa fase de sinergia de fuerzas, precisa tiempo, para que llegue a redondearse del todo, aunque ahora ya podemos percibir que es un vino placentero, envolvente y goloso. Un grande en concentración que pide un combate, de igual a igual con una buena comida, se complementara a la perfección.
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