Tenía expectativas elevadas (quizá demasiado) precisamente por el tiempo en botella.
Estaba muy rico (a mi mujer le gustó mucho más que a mí) pero yo hubiese esperado algo más de complejidad. Y sin embargo la burbuja se le fue muy pronto; al segundo día apenas le quedaba nada de burbuja (extraño para un 2009), aunque estaba sabroso y vinoso. Algo mejor que el primer día.
Quizá una botella regular (que no mala). Estoy teniendo mala suerte últimamente con las botellas!
Probado en la cata de la Maison de Louis Roederer en el celler de Gelida, otro año más y este champagne un tanto personal. Es un champagne sin licor de expedición, sin adornos, embotellado al alcanzar una efervescencia media, y una frescura salina. Un champagne muy equilibrado, vertical y muy personal, moderno y maduro, fresco, cremoso y delicado. Todavía joven, con una acidez muy subida. Hay que darle tiempo
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