Había un poco de miedo con la botella, ya que el viaje Girona-Madrid le pasó factura y presentaba las consecuencias de la fatiga estructural, que provocaron que ésta se rajase. Afortunadamente el film generoso evitaron males mayores.
El corcho se mostraba bien sellado y compacto a primera vista. Ha salido casi entero, únicamente tintado en un 40%, lo cual, para más de 60 años en botella, demuestra la calidad con la que se hacían las cosas entonces. El vino mostraba un perfume de juventud esperanzador. Aún así lo dejamos casi 5 horas aireando en la misma botella.
Presenta una capa media alta, con un ribete algo ocre pero un color picota todavía intenso, con ese rojizo tan característico de la garnacha (un 35%!! Qué tiempos!). La lágrima, sin ser muy generosa, sí se mostraba densa y lenta pese a su edad.
En nariz, al principio tímido, demasiado frío estaba. Con el rato ha empezado a mostrar esos aromas a compota de fruta negra, arándanos, y una paleta enorme de terciarios perfectamente equilibrados (hongos, musgo, ebanistería, tostados…)
En boca es increíble. Fruta roja madura claramente presente, sedosa y aterciopelada. Con un tanino todavía vivo y de larga duración, con un final de frutas negras, un toque de pimienta y un punto de guindas al licor. No puede ser que tenga la edad que tiene.
Un perfecto equilibrio y elegancia en todos los factores que nos ha permitido disfrutarlo hasta la última gota. Qué gozada de vino.
Un gran vinazo, totalmente vivo, a pesar de su edad, 65 años y estaba para llorar, de emoción, claro. En un encuentro preparado por Vilaviniteca de la calle Valencia, en concreto Jose María, visitando las bodegas "Clos d'agon" con su enólogo Miguel, nos fuimos a comer al Restaurante Forat 19 en Santa Cristina de Aro. En otro lugar hablaré de este magnífico Rte. Miguel, al final nos invito a saborear este magnífico vino, último ya en la bodega del Restaurante. Soberbio, sorprendente y emocionante. Un grandísimo Rioja espectacular. Color rojo ocre con borde anaranjado. En nariz todavía aparecen aromas a fruta fresca. En boca sorprende su entrada, se mantiene muy vivo, con taninos presentes y una muy buena acidez. Sinceramente no parece un vino de 69 años, está redondo, elegante, frutal y muy vivo y además creo que tiene larga vida si todavía queda alguna botella más. Gracias Miguel y a todos los que disfrutamos.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.