INTRODUCCIÓN: Y 4 años después volvemos con esta joya riojana que compramos en 2018. Botella de vidrio soplado, con la caperuza de plomo, vintage total. Leemos que "Es un tinto calificado como Vino de Crianza en la etiqueta del Consejo Regulador. Corresponde a una elaboración especial con rango de Gran Reserva por su larga crianza. Tan sólo se producía en las mejores añadas, escasamente en 4 ocasiones en 50 años. En la década de los 50 y 60 se comercializó bajo el nombre de "Vendimia Especial" en sus dos versiones: etiqueta negra y etiqueta roja. A la cosecha del 62 seañadió el nombre de Zaco, Gran Zaco, para indicar que se trata de un Gran Vino de Finca. Salió al mercado a finales de los años 70 y se comercializó en diferentes partidas hasta mediados de los años 80." Su producción fue de 42.527 botellas de 75 cl. y esta es la n° 5.562. Muy buen nivel de líquido, 1 cm por debajo del corcho. Tuvimos la botella 3 días en posición vertical antes de abrirla con el Durand. Corcho tintado en el 100% de su longitud. La dejamos respirar por una hora y 45 minutos antes de proceder con su valoración a 17°C.
VIDEOCATA: https://youtu.be/2f758nmJIOI ( V:96 - O:97 - G:97 )
RESUMEN: Rojo picota de capa media-alta, ribete teja. Notas ahumadas y tostadas, de uva pasa y mermeladas. Recuerdos naftalina, polvorilla, flor marchita, fúngicos y bosque umbrío. También hay pimienta negra, canela, vainilla y fenogreco, con el roble y la duela envinada de fondo. Cremoso, de alta acidez y tanino ave fénix. Aparece la fruta acompotada, los tostaditos, las guindas en licor, balsámicos, fúngicos y la pátina viejuna, chocolate cuero viejo, café torrefacto y el roble marcado. Final con apuntes de nuez moscada, romero y natillas, con la madera omnipresente. Entre los mejores viejunos de 2024.
La RCP fue excelente, 29 euros por este exquisito viejuno es un chollo.
MARIDAJE: Lo abrimos con un suculento porterhouse steak al romero con pimientos y trigueros. Otro día acompañó nuestro recurrente surtido de queso curado, embutidos y jamón ibéricos. Nos lo terminamos con un pollo al horno con tomillo, papas y pimientos. Memorable en cada ágape. Las notas cárnicas y herbáceas armonizan maravillosamente con los apuntes tostados y amaderados de nuestra joya riojana... un escándalo amigos.
Salud-os!!
Seguimos con el confinamiento por COVID (asintomático por suerte) y abrimos este vinazo. Uno de esos viejunos que nos eleva el ritmo cardíaco sabiendo de sus 114 meses de estancia en barricas y los más de 84 embotellado y reposando en los calados de la bodega, impensable en estos días aguantar un vino más de 16 años antes de ser comercializado.
La botella es la n° 007495 de 24527 producidas, con la etiqueta muy deteriorada aunque afortunadamente se lee el n° de botella y la añada. El nivel de líquido está justo en el inicio del cuello, unos 2 cms por debajo del tapón. La abrimos con alguna dificultad y dejamos respirar por espacio de 4 horas antes de proceder con su valoración a 17.5°C.
VISUAL: Presenta un color rojo cereza de capa media-alta con el ribete bastante atejado ya, en tonalidades ocre. Vino denso, con una ligera turbidez y sin presencia de lágrima. Increíble color tras 58 años (94).
OLFATIVA: En nariz es una delicia emanando aromas dulzones de compota de ciruelas, pan de higo y uvas pasas. Asoman ciertos especiados de canela y vainilla, notas fúngicas trufadas, un toquecito herbáceo de té negro, algo de flor marchita y un sutil atisbo mineral como de arcilla húmeda. Es un no parar de prescriptores lo que nos ofrece, ahora con apuntes cítricos de piel de naranja seca, castañas asadas, cuero viejo, tabaco inglés, caramelo toffee, café tostado y duelas envinadas... buufff. Espléndida nariz, fina, compleja, elegante e incluso tras 4 horas abierto de intensidad media-alta, qué barbaridad! (96).
GUSTATIVA: En boca se nos antoja potente, con una descomunal acidez y un ataque brutal. Los taninos aún presentes, dulces y delicados, surgiendo desde el alma del vino aportando una estructura colosal y un paso por boca ligeramente secante y acompotado. Los aromas retronasales son de puro viejuno, a polvorilla, flor marchita y desván, dando paso a un post-gusto frutoso, carnoso al tacto y muy corpulento. De fondo hay notas licorosas de pacharán con recuerdos amaderados de tremenda calidad. Y además muy persistente, llegando a los tres minutos y 40 segundos. Un vinazo en estado mesetario (cómo no tras esa bárbara crianza), un ejemplo de la grandiosa añada de 1.962 en la Rioja y que no falla, siempre ofreciendo joyas como ésta, vinazos de una personalidad única que nos proporcionan un deleite colosal, experiencia inolvidable amigos. Excepcional obra de arte!!! (97). Y nos quedan dos más ):
La RCP fue excelente pues esta botella nos costó 20 euritos allá por Agosto de 2017, una ganga.
MARIDAJE: Lo disfrutamos en cuatro ágapes. El primero consistió en nuestro surtido de embutidos y jamón ibéricos con queso curado de oveja de los lunes. Después compartió mantel con un solomillo de cerdo en salsa de mango y papaya caramelizados. El tercer día fue con unas lentejitas con costilla y nos lo terminamos con unos suculentos bistecs de ternera al tomillo. El mejor maridaje fue con las lentejas, intensos sabores cárnicos y ferruginosos en total armonía con la licorosidad y la corpulencia acompotada de nuestro vinazo, qué maravilla amigos!! Uno de esos vinos que uno llora cuando se acaba, menuda joyita.
Salud-os!!
De color rubí marronoso de capa media, algo más oscuro que el resto de vinos de la casa (Bilbaínas Clarete Fino, Viña Pomal Gran Reserva y Reserva Especial), limpio, brillante, borde atejado. En nariz es intenso y contundente desde el momento de abrirlo. Hay notas tostadas (carbonilla, humo, chimenea, ceniza de puro) asentada sobre una espectacular paleta de ahumados y especias que aportan finura y sutilidad (pimienta negra, jamaicana, granos de mostaza negra, granos cilantro). Van apareciendo recuerdos de fruta roja en compota y cremosos con escarchados, membrillo, mermelada de naranja amarga, coca de San Juan. En boca soprende por su contundencia, solidez y vitalidad que se asientan sobre un paso de medio cuerpo y una ligereza al tacto. Fresco, vivo, suave, pero igualmente íntegro y sólido, con una estructura tremenda, lleno de taninos vigorosos que constituye el vino de perfil más borgoñón de la bodega. Tiene mucha garra y una acidez intensa, con un fondo de fruta roja confitada y una trama suave pero firme. Se va abriendo para acentuar las sensaciones amargosas de calidad, cacao amargo, té negro, algarroba tostada. Amplio, permanente, de mucha calidad. Un marca que marca el tope de calidad histórico de Bodegas Bilbaínas. Algo menos contundente y brillante que el Gran Zaco 1973 pero en la misma línea de calidad.
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/04/gran-zaco-vendimia-especial-1962-gran.html
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