Picota granate con ribete violeta. Nariz de buena intensidad con aromas
De fruta negra en sazón, fruta negra, flores, violetas, un punto reductivo que aparece y desaparece. En boca tiene una entrada con una marcada acidez, un punto picante, mineral, de grafito, con un buen recorrido.
En tierras catalanas, las buenas Garnachas no sólo se dejan ver y saborear en el Priorat, en el Montsant...
Las Garnachas catalanas también se disfrutan y viven alegremente en L'Empordà.
Y además acompañada de otra variedad que disfruta de un momento importantísimo por estas tierras: la tinta Cariñena.
Juntas se unen, fusionan y complementan para ofrecernos un vino bastante sabroso y frutal, entremezclados la fruta negra madura, algunas especias picantes y ciertas sensaciones minerales.
Lo mismo en boca; buena dosis de acidez, más fruta en boca. Viveza, nervio; suave astringencia y final con postgusto frutal agradable.
Alegre....como un servidor...:)
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