Botella bordelesa de hombros muy ligeramente anchos. Etiquetado curioso y peculiar pero que a mí, personalmente, no me llama la atención en exceso. Salvo el grado alcohólico obligatorio y una referencia de dos párrafos cortos hablando de Telmo Rodríguez y Pablo Eguzkiza, no habla nada más del vino.
Corcho de buena longitud y groso bañado hasta un 40% del mismo aproximadamente pero que huele muy bien y sale en perfecto estado gracias al sacacorchos de láminas. Huele espectacularmente bien.
Abierto entre 3-5 horas antes de ser disfrutado.
Visual
Picota de capa alta, ribete cereza-transparente con ligeros destellos algo ocre-atejados ya, limpio, brillante y de bonita, fina y abundante lágrima de lenta caída. (9,1)
Nariz
Al descorche de buena intensidad y con notas de pólvora, fósforo y chocolate, también fruta negra madura y algunos tostados,... lo dejamos un buen rato.
A la hora lo revisitamos y aparecen notas de carne fresca, sangre coagulada, setas, champiñones, cantos rodados húmedos y monte bajo,...
A las dos horas aparece fruta negra madura y compotada pero sin excesos, notas balsámico-mentoladas, regaliz, clavo, lácteos, crema pastelera y unos muy ricos tostados. Han desaparecido las notas terciarias cárnico-fúngicas que había una hora antes... se nota un vino más compacto en nariz, más complejo y elegante (y más joven). (9,2)
Boca
Ataque fresco y, todavía, frutal (fruta negra madura pero sin sobremaduración), de notable contundencia pero sin excesos, vino corpulento pero, a la vez, comedido, de buena acidez aún, volumen y densidad media plus, buen cuerpo y estructura pero con un paso por boca que, sin perder la expansividad típica de este tipo de vinos, es bastante fluido y vertical. Se notan las notas de frutos negros ligeramente en licor, toffee, tostados, regaliz, especias, herbáceos y unos taninos redondos, pulidos pero, a la vez, aún firmes y contundentes que le dan mucha chicha al vino en boca.
El final es largo con notas de frutos negros licorosos, toffee, chocolate, arrope, herbáceos, mentolados y especiados en un retrogusto fantástico; en vía retronasal aparecen notas de finas maderas, reaparece la fruta negra en licor, balsámicos y sutiles tostados que lo redondean maravillosamente bien. (9,4)
Ribera del Duero de corte moderno, con 18 años y que está en momento óptimo de disfrute: es un vino maduro pero fresco aún, de viva acidez, de fantásticos taninos, complejo, camaleónico en nariz y muy redondo y excelentemente integrado ya pero que, aunque parezca raro, si lo olvidamos varios años más en la vinoteca, no pasará absolutamente nada (aguantará seguro muy bien). Encima, "sólo" tiene 13.5% de volumen alcohólico (algo de agradecer pues, ahora mismo, de esta tipología, raro es el tinto de Ribera que no baja de 14.5%).
Su PVP rondaba los 75€ (aunque yo lo conseguí por 52€). Es un vino fantástico pero, claro, el precio es bastante elevado y la RCP la dejo como simplemente correcta (es muy bueno pero, honestamente, es lo menos que deberíamos esperar de un vino de 75€, sinceramente).
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